No podía dejar pasar estas fechas sin hacer un postre muy típico del carnaval y de la Isla que posteriormente se ha extendido a las demás. Es muy sencillo y muy energético, sobre todo para recuperar fuerzas después de tanta fiesta.
Antiguamente existía una tradición muy arraigada que consistía en disfrazarse de máscara (con la cara y cabeza tapadas) e ir de puerta en puerta y normalmente siempre había en las casas una sopita de miel para ofrecer a las mascaritas a la vez que se les interrogaba para averiguar quién podrían ser. Cuando era pequeña alguna vez me vestí con mis amigos del pueblo…hoy practicamente ya no se ve y es una pena porque nos divertíamos mucho.
*Existe una foto que me gustaría subir, pero debo esperar la autorización de su propietario. Si me deja, la subiré.
**Pues aquí la tenemos y es que siempre una imagen vale más que mil palabras. Me encanta esta foto, porque resume todo lo que he que querido transmitir. Gracias a su propietario, que por cierto tiene un blog fantástico con imágenes tanto actuales como antiguas de las gentes y lugares de Tazacorte, http://luismimarlo.com/.
Entre tanto aquí está la receta.
**Pues aquí la tenemos y es que siempre una imagen vale más que mil palabras. Me encanta esta foto, porque resume todo lo que he que querido transmitir. Gracias a su propietario, que por cierto tiene un blog fantástico con imágenes tanto actuales como antiguas de las gentes y lugares de Tazacorte, http://luismimarlo.com/.
Entre tanto aquí está la receta.
Ingredientes:
*Para 3 panes.
Pan duro, (de 3 ó 4 días)
Miel de caña (muy importante que sea de caña) *( Un bote de 920 gr)
100 gr de almendras
Ralladura de 1 limón
Matalahúva (anís)
Canela en rama y molida
Agua
Preparación:
Picamos las almendras en trocitos y cortamos el pan en rebanadas no demasiado finas. Reservamos.
En una cazuela preferentemente ancha vertimos la miel y un chorrito de agua y la ponemos a calentar a fuego medio. Incorporamos las almendras, unos 10 gr de anís y aproximadamente lo mismo de las dos canelas junto con la ralladura del limón.
Una vez que la miel empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo y vamos mojando las rebanadas de pan en la mezcla. Les damos una vuelta con cuidado para que no se rompan ni se empapen demasiado y vamos colocando en una fuente. Una vez que terminemos con el pan decoramos con la mezcla de almendras, anís y canela sobrante.
Cuando se enfríen estarán listas para probar.
*Mi cocina quedó impregnada por unas horas de un dulce sabor a miel y canela.




