Nunca dejo de sorprenderme por tanta belleza que nos regala la naturaleza. Sòlo tenemos que estar atentos y tener cámara en mano, el resto viene solo. A veces se dan las circunstancias adecuadas y surge la magia y para los que nos gusta retratar lo que vemos es una auténtica maravilla poder captar ese instante.
La Caldera de Taburiente es nuestro parque nacional, desde que pongo los pies en ella, me transporta, me eleva, es tal su belleza que hace que me conecte profundamente con esa naturaleza en estado puro que nos brindan aún muchos lugares de esta isla.
Es
increíble todo lo que te puede dar una simple tarde de excursión en familia.
Todos nos lo pasamos fenomenal y los niños lo que más.
Este postre lo hice en verano para una comida familiar, es muy sencillo pero tan suave y cremoso al paladar que sin duda te hace repetir. Ingredientes:
*Para el bizcocho:
3 huevos
Media taza de aceite de girasol
100 gr de azúcar
120 gr. de harina
1 sobre de levadura
*Para la crema:
1 bote de leche condensada
1 bote de leche evaporada
1 bote de nata ello ermol
* Para el merengue:
2 claras de huevo
100 gr. de azúcar glass
Preparación:
*Del bizcocho:
Lo hacemos siguiendo los pasos de siempre que pueden ver en cualquiera de mis recetas de bizcocho, por ejemplo, en Bizcocho de almendra y creme fraiche.
*De la crema:
Mezclamos los tres botes de leche y los batimos muy bien hasta que se conviertan en una suave crema. Justo cuando saquemos el bizcocho del hormo lo bañamos en esta crema, (yo lo dejé en el mismo molde que era una bandeja de crista, pero si queremos lo pasamos a otro recipiente. Aunque parezca demasiada crema, es conveniente ponerla toda porque de lo contrario nos quedaría seco, ya que el bizcocho irá absorbiendo la mezcla poco a poco. Es recomendable también, ir pinchando con un tenedor para que la crema llegue mejor.
*Del merengue:
Batiremos las claras a punto de nieve y agregaremos poco a poco el azúcar, una vez conseguido esto decoraremos con él la tarta.
Como toque final, quemé la superficie con un soplete de cocina, queda muy chulo como adorno, pero es una opción, sin eso también queda muy bien. El siguiente paso; disfrutarlo.

































